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7 nov. 2016

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RUTA DE LOS CONTRABANDISTAS (17/09/2016 OLIVA DE LA FRONTERA. BADAJOZ).





Hola Amigo de los Locandares.

Aquí os contamos una nueva aventura. En esta ocasión nos dirigimos hacia la Sierra Suroeste de Badajoz, donde se encuentra el pueblo de Oliva de la Frontera. Caminaremos entre dehesas hasta llegar al río Ardila, límite con Portugal.

La ruta es circular con una longitud de unos 24 km aprox. y un nivel de dificultad MEDIO por la variante que realizamos una vez llegados al río Ardila.



A las 6:00 de la mañana salimos desde Aznalcázar en dirección hacia el pueblo de la Oliva de la Frontera (Badajoz).  Su término municipal orilla con Portugal y la provincia de Huelva, limita el Norte con Zahínos y Villanueva del Fresno; al sur con Portugal y Escinasola (Huelva); al este con Jerez de los Caballeros, y al Oeste con Valencia del Mambuey y Portugal.

Históricamente Oliva de la Frontera ha sido un pueblo importante, dado a los diversos asentamientos de pueblos como los Celtas, Romanos, Visigodos y Árabes.

Entre los testimonios de la cultura  Celta, se lleva a cabo "La Candela de San Marcos", que se celebraban para purificar el ambiente de los espíritus malignos. En la época romana, habitaron en la Oliva por la búsqueda de minerales como en las Mariánicas donde encontraban el mayor y excelente cobre. En la ermita hay una hermosa celosía de piedra que parece ser de origen visigodo y de la época Árabe aún se conservan 21 topónimos como nora, acaicería, mogea...


Después de dos horas y media de coche llegamos a Oliva de la Frontera. Amablemente unos municipales de la localidad nos llevaron hacia el lugar donde se iniciaba la ruta y donde podíamos aparcar los coches.

Una vez la foto de grupo de rigor y con los equipos colocados, nos dirigimos por un camino de graba en dirección hacia la dehesa pacense.






Con los primeros rayos de sol al grupo le empezaron a sobrar algunas prendas. Tras cruzar varias explotaciones porcinas y bovinas encontramos a los lados los primeros encinares.

Con el primer kilómetro en nuestras piernas llegamos a unos de los enclaves de la ruta, un arroyo que aunque en esta época del año con pocas lluvias no llevaba mucha agua, se observaba un pequeño hilo de agua cayendo de una cascada.








Llegamos a una cancela, una vez dentro y cerrándola de nuevo como debe hacerse, encontramos un panel informándonos de la ruta a seguir. Seguimos de frente en la dirección que nos marcaba el track hacia una laguna.






! Mirad que indicación tan curiosa !.


 En breve llegamos a la laguna, la verdad es que parecía impropio que en esta época del año y sin agua de lluvia apenas estuviera con agua.





La verdad hay que decir que el paisaje de dehesa y con poca vegetación se hacía un poco pesado, así que decidimos darle un vuelco a la ruta y darle un poco más de emoción a la misma. 

Según el track que llevábamos tendríamos que volver de nuevo al panel de información y dirigirnos hacia la izquierda, para dirigirnos hacia el Molino de las Dos Piedras, pero decidimos seguir la ruta del Molino Domiciano hasta llegar al río Ardila y después con el mapa del Gps encontrar un sendero o algún paso que nos llevará hacia el Molino de las Dos Piedras.






! Mirad que búho se asoma tras la encina !


Después de un breve descanso para reponer líquido ya que la calor hacía estragos, divisamos en el horizonte el río Ardila, frontera con Portugal.





Una vez en el río Ardila nos dirigimos hacia el Molino Dominiciano y sin tenerlo previsto en la ruta dimos con el enclave más bello de la misma.









! Mirad el huésped que encontramos dándose un chapuzón !.



 Después de refrescarnos los pies, mientras nos comíamos el merecido bocadillo, retomamos la marcha en dirección hacia el Molino de las Dos Piedras.






Caminábamos linde con el río, al principio parecía que iba a ser de color de rosa llegar hacia el otro molino, pero como más tarde veréis esto iba ser un espejismo.






Como os iba diciendo el sendero hacia el otro molino no fue de color de rosa ya que a unos metros de caminar lindando por el cauce del río Ardila, el camino se nos hizo más dificultoso, hasta llegar el momento en que una pared nos hacía imposible seguirlo.

Tras Diego mirar el GPS para encontrar un sendero que nos llevara hacia nuestro destino, nos informó que teníamos que ascender campo a través por una pendiente bastante inclinada, que hizo estragos a algunos miembros del grupo.






Después de recrearnos en las vistas nos dirigimos a bajar de nuevo una colada, a través de jaras secas, sin un sendero a seguir y donde acabamos con las piernas echas un cristo de arañazos. Después de una nueva subida llegamos al sendero que nos llevaría hacia el Molino de las Dos Piedras.




Una vez en el sendero en sentido contrario a la dirección que íbamos a llevar pudimos ver a lo lejos El Cuartel de Los Carabineros. Este cuartel se construyó en su tiempo para controlar la ida y llegada de gente de la Oliva a Portugal por el contrabando de café, de ahí el nombre de la ruta.


Una vez recorrido unos metros y tras una larga bajada llegamos de nuevo al río Ardila y al Molino de las Dos Piedras. El calor era sofocante y estaba haciendo estragos en el grupo, hubo miembros que se le pasó por las cabezas bañarse en el río.

Algunos nos metimos dentro del molino para refrescarnos y aunque al principio parecía que era un lugar fresco, tuvimos que salir del mismo con las vestimentas empapadas de sudo, por la humedad que hacía en el interior.







Después de habernos refrescado algo seguimos el sendero de vuelta a la Oliva, nos quedaban unos seis kilómetros hasta llegar al pueblo. No puedo explicar con palabras lo que pasamos hasta llegar al pueblo. El calor era sofocante e íbamos parando continuamente en cada sombra que nos ofrecía las encinas. Para colmo se nos acabó el agua y  hubo miembros del grupo que machacaban las manzanas que llevaban para sacar unas gotas de zumo que le apaciguaran la sed.





 Cuando llegamos a la Oliva el pueblo estaba en Feria, nos metimos en la caseta municipal y apaciguamos la sed tomando numerosas cervezas y algunos miembros se atrevieron a echar unos bailes y todo.

Total, nos quedamos con una enseñanza que siempre te la da la montaña o la salida al campo: Hay que tener cuidado tanto con las bajas temperaturas de la alta montaña, como las altas temperaturas de un día estival y más en el Sur de España.






Esperamos que os haya gustado.

Hasta pronto amigos de los LOCANDARES.


Fotos:   - Lago
             - Isidoro
             - Montero.

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